
domingo, marzo 23, 2008
Silencio

domingo, marzo 02, 2008
¡Bendición!
Sí, papá, te pido la bendición, como acostumbramos aquí en Venezuela, a pedir a los padres, a los tíos, padrinos, a quien queramos mucho y tengamos como alguien especial, la bendición. Sólo que en este caso, ahora me bendecirás seguro desde otra dimensión, desde un lugar ignoto, y en mi fe, desde donde van las almas después que parten del cuerpo.
Te fuiste mi viejo. Decías siempre que te morirías el día que “a ti te diera la gana de morir” y así fue, porque de otra manera seguro, seguirías con nosotros aquí. Te fuiste y dejaste tantos vacíos, la casa se siente más grande, tu voz que llenaba y tronaba como un eco, ya no se escucha, tu mueble preferido, te espera para que leas la prensa en voz alta, como siempre, y todas las mujeres que aquí viven, diciéndote, “papá, que Migdalia no ha leído aún los periódicos” . “Ajá”, -respondías- y a los quince segundos de nuevo la lectura y el correspondiente comentario a la noticia del día. Asi, día tras día de mi estar en casa, me acostumbré a que siguieras leyéndome, ahora de adulta y tan vieja como tú, lo que de niña, siempre hacías, la prensa diaria.
Te fuiste mi viejo, y dejaste en todos el vacío mayor, ese que no se sabe cómo definir, ni explicar, pero que se siente tan adentro y tan de alma, que pareciera cortara como un fino bisturí. Mi mamá, tan pequeña ahora, tan débil, te espera como si hubieras salido de viaje para Cabimas o Mérida, fueron sesenta y dos años juntos en un matrimonio donde ella era esa sombra luminosa que te seguía, que te tuvo como su pilar y guía. Mi hermana, llora y sonríe con pena, va a tu habitación y te busca en cada detalle, tenías un mundo en ese espacio tan tuyo. Mi sobrina, quien te cuidaba ya como a un niño grande, lo quiere todo y luego no sabe qué hacer con tanto y vuelve sobre sus pasos, acariciando tu ropa. Mi hermano, ha acomodado todo, buscando esos papeles que siempre hay que buscar sin saber cuáles son, encontrándote en cada rincón donde dejabas tu historia.
Y yo, yo no sé ni cómo siento, sólo sé que en este momento escribo con los ojos llenos de llanto…
Como a cada rato, en los últimos tiempos repetías este fragmento, como yo tantas veces, te lo repito, bajito, para que no te despiertes, asustado y temeroso:
“Ningún hombre es, en sí, equiparable a una isla; todo hombre es, en sí parte de un continente; es una porción de la tierra firme.
Cuando el mar se lleva un terrón, como cuando se deshace un promontorio, Europa se disminuye.
Lo mismo pasa cuando se llevan a uno de mis amigos. –La muerte de todo hombre me disminuye, porque yo soy una parte de la humanidad.
Por eso, no mandes nunca a preguntar Por quién doblan las campanas: ¡ están doblando por ti ¡
John Donne
Papá, desde donde estés…¡bendición!
Ovidio Antonio Mansilla Serjal, falleció el 29 de febrero de 2008, a las 12:00meridiem.
Migdalia B. Mansilla Rojas, su hija, murió un mucho ese día con él.
jueves, febrero 07, 2008
Una razón para existir/siguieron mis amigos..Elisabet/Oscar/Liliana

Dame palabra una razón para existir,
Fecha: en el desasosiego del instante, en que la eternidad acaba.
Noviembre 11 de 2005
Y cuando el desasosiego nos abraza
y la eternidad acaba,
volvemos a ser racionales
bajo el signo de la subsistencia.
Es allí donde el dolor anida
y el amor no se comprende
Tomamos fuerzas de la nada,
transformamos el todo
y seguimos caminando.
Elisabet a vuelo de plumón
Excelente poema Mig.
besos
Elisabet Cincotta
Buscas la poderosa razón
No resulta sencillo el encontrar
Pero no desmayes, amiga
Tantas son las razones que podría darte
que mis labios arderían llagados
en la búsqueda de una pausa.
Te diría que el Adiós
no se acaba en la palabra,
que las horas son eternas
al enterrarse en la angustia.
Que la piel siempre florece
sobre las cicatrices,
que se renueva el amor
con cada día que pasa...
Te ofrecería mis manos
para que tiendas un puente,
mis piernas para que sigas
el sendero que se abre,
y mis ojos para que veas
que no es tan oscuro el camino:
que las razones que buscas
han estado siempre contigo...
Besossss
Lili Varela
martes, noviembre 27, 2007
Acosada

domingo, noviembre 18, 2007
No me encuentro

He recorrido todos los caminos.
Y al sentir el péndulo del tiempo,
le pregunto a mi Todo y le inquiero a mi Nada...
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al mirarme en el pozo de la vida.
Febrero 20 de 2006
lunes, octubre 08, 2007
Tus brazos

tus brazos dejaron de rodearme
el crepúsculo dejó una estela de ausencia
el otoño se perdió en el invierno
se hizo noche / sin luna
sin la pálida luz de algún reflejo
del farol de tus ojos
iluminando el olvido
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: al sentir frío, mucho frío…
Septiembre 30 de 2007
domingo, septiembre 23, 2007
Al tenerte

Al tenerte
fuiste borrasca ayer
herrusca que hirió mi vida
hoy
llegas
tiemblo
y mi andar se pierde
en las huellas que dejaste
en la umbría de mi ser
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: si llegaras, si fuera verdad la ilusión sentida.
Agosto 06 de 2007
domingo, julio 22, 2007
Y podrá

y podrá ser ciego
perder el tacto
vivir en la incertidumbre
-lo que no podrá-
es ignorar mi amor
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: aunque lo intente...
Marzo 17 de 2007
sábado, julio 21, 2007
no sé de nubes

no sé de nubes
árida la carne
clama por tu agua
silencio entre la bulla
los pies descalzos
clamo al cielo
no sé de nubes
de lluvias
ni de esteros
sólo sé
que rasguña mi vida
el pesar de tu ausencia
migdalia b. mansilla r.
fecha: pero si es que esta fecha, no caduca.
marzo 22 de 2007
miércoles, abril 04, 2007
Los que se fueron

permanecen trémulos
en las ramas de los árboles
cuando el viento llega
caen de nuevo a la tierra
...............................sembrándose
como antes
preparan ausencias
los motivos del próximo viaje
cada adiós en cada uno
y de nuevo
sin mediar en el dolor
abren la puerta de la despedida
en espera del próximo árbol
..............................entristecido
Fecha: en la noria infinita que vivimos.
Abril 03 de 2007
viernes, marzo 30, 2007
La grieta

La grieta
la muerte siente por nosotros
las manos escarban en la tierra árida
lloran las piedras
me muestras un hilo de sangre
cayendo de tus labios
la grieta en ti perdura
el abismo en mí
y en este divagar sin rumbo
seguimos existiendo heridos
por este sentir que nos hunde
bajo palos en cruz
en la pena que no somos
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: en este estío inmisericorde.
Marzo 18 de 2007
martes, febrero 20, 2007
Umbral

Umbral
de repente
halada por hilos invisibles
se queda una en el umbral de los tiempos
-paralizada-
como si las horas no existieran
como si el abismo fuera el canto del planeta
y las alas ansiadas nacieran en tu espalda
entonces
sin saber cómo
volteas
tratas de dar un paso atrás
y te das cuenta que ya no hay tierra
_que te quedaste sembrada en el límite
del espacio donde ya no hay pies
ni brazos
ni cuerpo
sólo el misterio sin fin
de ese algo llamado muerte
de pronto se hace la luz
comprendes
en definitiva comprendes
la soledad
los recuerdos
la vida
el amor
pero sigues en el umbral
y ya no hay tiempo
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: cuando comienza el ocaso a las siete de la tarde.
Febrero 03 de 2007
miércoles, noviembre 29, 2006
hay días

hay días
como el de hoy
hundidos de horas
-extraños-
vacíos de memoria
llenos de penumbras
y de lutos desolados
hay tiempos
como el de ahora
en que siento muero
-lentamente-
cuando la risa huye
más allá del llanto
migdalia b. mansilla r.
fecha: en le vertigo a punto de desmayo.
Noviembre 28 de 2006
miércoles, septiembre 06, 2006
Rasgada

Rasgada
rasgada el alma
la cintura desprendida
las piernas flotando
el silencio me aturde
la soledad se hizo noche
y en mis cántaros de luna llena
sólo quedan rastros de algún hilo plateado
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: nada coherente se puede decir cuando el alma esta rasgada.
Septiembre 05 de 2006
jueves, julio 06, 2006
Si pudiera saber

Si pudiera saber
Si pudiera saber si esta necesidad, si esta cosa o algo que me invade tiene nombre. Si pudiera retenerla un rato largo, -menguada en las horas-, para preguntarle cara a cara por qué ronda. Si no escapara de mí cuando encuentra la borrasca que no amaina en el ocaso ocre que siempre llega cada siete de la tarde. Si mientras un café espera en la mesa ser bebido, despertara de sus sueños idos, o me envolviera en la gasa de las sombras que se pierden en el azul de las montañas, cavilando nostalgias de historias siempre repetidas.
Si pudiera llamarla, si pudiera saber si tiene un nombre, dejaría de correr, de sitiarla, cambiaría todas las respuestas, por la muerte segura de su mano y sabría lo qué es.
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: en el desasosiego que se instala al sentir ese no se qué, que siempre vuelve.
Julio 05 de 2006