
me detengo ante mi propio yo _de repente comprendo que conozco el bien y el mal (los llevo dentro) un ángel justiciero me condena y me salva camino en esta vida con un bordón _en la otra cabalgo en un potro con gualdrapa de estrellas y ruego unas manos _que sepan comprender lo que pido _que me ayuden a aferrarme a las lianas que no me dejen caer en el vacío un hombro sí-un hombro- donde reclinar mi cabeza rendida agobiada de tanta soledad un pecho sí_ un pecho de cristal donde pueda contemplar las venas de la eternidad Migdalia B. Mansilla R. Fecha: ayer...hoy...siempre...mi ruego es encontrarte. Marzo 30 de 2006 |